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La filosofía, como cualquier arte que tome como materia la palabra, el logos, puede ser dicha en multitud de formas. Si es cierto que en su origen destaca el uso vivo, la oralidad, el diálogo, no es menos cierto que dicha actividad fue ya desde el inicio registrada en forma escrita. En el transcurso de los siglos, la escritura filosófica ha sufrido infinidad de modificaciones: el diálogo platónico, la confesión agustiniana, las imponentes sumas medievales, el ensayo renacentista, los sistemas de la Edad Moderna, el aforismo o acaso la deconstrucción y el artículo académico, son todas muestras de la ingente variedad de formas escritas que, inevitablemente, afectan de un modo u otro al contenido.

La relación entre forma y materia, una de las grandes cuestiones de la filosofía, puede ser aplicada entonces al ámbito textual. Lejos estamos aquí de pretender dar una respuesta al enigma. Bastará con señalar que de la trabazón de ambas surge la dificultad, pero también la potencia del quehacer filosófico: el filósofo debe saber reconducir todo aquello que encierra en sí mediante estas formas, pero también mediante aquello que otros han dicho, el contenido, la materia misma. Filosofar es, en este sentido, dialogar abiertamente y desde sí, con la tradición.

Queremos ofrecer a los estudiantes la posibilidad de entablar diálogo, de mostrarse según diversas formas. Así, la intención que mueve esta sección no es sólo la de otorgar un espacio abierto a los alumnos del Grado en Filosofía, sino la de con-formar, es decir, enseñar a ejercitar el pensar según diversos cánones de escritura. Se encontrarán aquí cuatro encabezamientos: ensayo, artículo, aforismo y relato. Con el primero fomentamos el pensamiento fluido, libre de ataduras académicas, y no obstante, cercado por la corrección argumentativa y conceptual. Con el segundo, aspiramos a que el alumno aprenda a desenvolverse en el ámbito académico, cuya pretensión de corrección científica exige una serie de pautas y criterios que, en principio, no son fácilmente accesibles. El aforismo, a su vez, es un medio para desplegar un pensamiento rápido, directo y conciso, a la par que evocador, excitando así el aspecto creativo que implica toda producción filosófica. Finalmente, el relato ofrece la posibilidad de elaborar el pensamiento mediante el recurso a diversas figuras y procedimientos estilísticos que igualmente han sido provechosos para el pensamiento filosófico a través de los siglos.

  1. Ensayos
  2. Artículos
  3. Aforismos
  4. Relatos